En la amplia orla costera o en el bucólico interior, el sol nunca incumple su promesa de luz y calor.
Con gran variedad de aldeas turísticas y complejos de lujo, el Algarve es el destino por excelencia para vacaciones de playa, incluso en invierno. En la costa vicentina, menos concurrida, pequeñas calas o playas salvajes pueden convertirle en un auténtico descubridor. Pero la costa portuguesa son 850 km de arenas blancas y finas, que reflejan la luz del sol. Y además están las islas...
Portugal es el país idóneo para actividades al aire libre, también en los rincones del interior.
Con el sol como anfitrión, caminatas relajantes, paseos en globo aerostático, cual pájaro volador, pueden ser un bálsamo en las planicies soleadas del Alentejo. Donde podrá también observar las cigüeñas que anidan en lo alto de una torre.
¿Se imagina hacer un crucero por el Douro con el sol tiñendo de tonos dorados el majestuoso escenario? No se lo imagine, ¡venga! Relájese al sol y siéntase reconfortado.