Desembarque y quédese por el corazón de la ciudad, la Baixa. Ande por las calles simétricas de una zona llena de carácter arquitectónico y de interés comercial.
Suba una de las siete colinas para encontrar un barrio lleno de historia y seducción, el Chiado. Inspírese y tome un café allí donde escritores y artistas emblemáticos de la cultura portuguesa del siglo XIX lo solían hacer a diario.
Coja el tranvía 28 con dirección a uno de los barrios más característicos de la ciudad, Alfama, y descubra un poco de la historia y vida lisboeta en cada calle, en cada esquina, en cada iglesia.
Volvemos a ver Lisboa, pero en esta ocasión no desde el río, desde tierra. Al ser ésta la ciudad de las siete colinas, posee miradores encantadores. Cada uno nos muestra una perspectiva de la ciudad, con la seguridad de que la ondulación de los tejados y el río estarán siempre ahí.
Elija su mirador y atesore la luz y el recuerdo de Lisboa para siempre.