Y esa matriz, que moldeó nuestra lengua y nuestra cultura, dejó en el Alentejo numerosos registros, escritos en piedra y en mosaicos, en cisternas, foros, ciudades desaparecidas y viejos monumentos. Otras civilizaciones, más antiguas y menos conocidas, cubrieron la región de impresionantes monumentos megalíticos, majestuosos y misteriosos en su simplicidad, levantados a dioses desconocidos.
Todos estos vestigios del pasado, desafíos a nuestra imaginación, están a su alrededor por todo el Alentejo, ofreciéndole un verdadero viaje en el tiempo.
Descubra las "villas" de Pisões y S. Cucufate, en las que sus propietarios vivían con todo lujo, sin privarse de las termas y las piscinas en medio del calor de la planicie.
En Miróbriga, reviva las carreras de carros tirados por caballos lusitanos, que atraían a multitudes al hipódromo de la ciudad, y después intentar imaginar en las ruinas de los edificios del siglo I de esa ciudad, el día a día urbano de hace dos mil años.
Y no se pierda la oportunidad de visitar Castro da Cola, cuyas riquezas le transportarán a la forma de vida de nuestros antepasados, del Neolítico hasta la era medieval cristiana, sin olvidar el precioso legado musulmán. Haga, tranquilo, el recorrido por antas y poblados de las Edades de Hierro y Bronce, en una tierra fértil en la que destaca el río Mira.