en sus calles que mantienen intacta la atmósfera de una época medieval. La máquina de fotos se convierte aquí en un objeto imprescindible. Un rincón donde se descubre una perspectiva del castillo, puertas y ventanas que conservan detalles con quinientos años, chimeneas que se elevan hacia el cielo, que aquí parece más azul, serán el escenario de las mejores imágenes de su vida.
Y desde lo alto del castillo, Castelo de Vide a sus pies, la vista extendiéndose hacia el interior de España, el "nido de águilas" de Marvão elevándose hacia las alturas, es uno de los panoramas más magníficos del Alentejo.
Pasee al anochecer por una de las juderías mejor conservadas de Portugal. Déjese sorprender por el encanto de su memoria medieval, descubra en la toponimia la presencia judía (la calle de las Espinosas, recuerdo del célebre filósofo del siglo XVII, Spinoza, hijo de un habitante de Castelo de Vide), encuentre en las puertas de granito señales del culto de generaciones hebraicas, visite la antiquísima sinagoga.
La riqueza de las aguas termales de la región brota de las fuentes que encontrará en su recorrido. Siéntese a la sombra del pórtico erguido sobre columnas del Renacimiento y pruebe el agua de la Fonte da Vila. Pero si quiere volver a Castelo de Vide, beba el agua de la Fonte da Mealhada. Y traiga a su novia. Porque quien bebe de esta fuente, vuelve aquí para casarse.