Formaba parte de la importante línea defensiva de castillos fronterizos, edificados o reconstruidos en su mayoría sobre campamentos de las antiguas civilizaciones ibéricas. Su nombre deriva de la configuración del terreno en rocas escarpadas, que rodean la aldea en forma de anillo (sortija, en español).
Se entra por una puerta gótica sobre la que se observa un balcón ("Varanda de Pilatos"), con unos huecos por los que los habitantes lanzaban en la Edad Media todo tipo de simpáticos proyectiles contra quienes les atacaban, incluyendo aceite hirviendo. Note asimismo la bonita picota, rematada por la esfera armilar, símbolo de D.
Manuel I, y el edificio que en su día fue la Casa Consistorial, también contemporáneo de este rey. En el umbral de otra puerta, girada al poniente, dos ranuras en la piedra representan medidas métricas (la mayor una "vara" y la menor un "cóvado" , que servían a los comerciantes medievales para hacer sus cálculos.
El encanto de esta aldea reside en su ambiente medieval, donde las casas, todas construidas en granito y generalmente de un solo piso, han echado sus cimientos en la roca y acompañan la topografía del terreno.