Embarque en uno de estos estrechos barcos, obra prima de las gentes de Aveiro, en su primer encuentro con la ciudad y la Ría.
Navegue por el laberinto de los canales que recorren este paisaje indeciso entre el mar y la tierra, y lleve la máquina de fotos para captar la luz casi irreal, que se refleja en centenares de conos blancos de sal.
De vuelta a la ciudad, la "lectura" de los paneles de azulejos azules que cubren la estación del ferrocarril enseña la historia y las costumbres de la región. En el museo, instalado en un antiguo convento donde se retiró la Infanta D. Juana, hija de D. Alfonso V, haga un "Viaje por el Barroco", sin perderse el sepulcro de la Infanta, hecho de finísimas incrustaciones de mármol de muchos colores, de los más bellos de Portugal.
Tomando como punto de partida el Canal Central, donde se alinean edificios de Art Nouveau, (en uno de ellos deguste los deliciosos "ovos moles", huevos dulces "suaves", de Aveiro), el descubrimiento de la ciudad llana es un placer. El animado mercado del pescado, la capilla del Senhor das Barrocas, de gran ostentación barroca, la bella fachada de la iglesia de la Misericordia, un paseo por el lago del apacible parque Infante D. Pedro, son algunas de las manifestaciones de esta ciudad que lleva el sello inconfundible de la Ría.
Y para conocer el aspecto contemporáneo de la arquitectura portuguesa, visite el sorprendente conjunto de edificios del Campus de la Universidad de Aveiro.