Son todas de arena blanca y es imposible contarlas. Si prefiere aguas más frías y mar impetuoso, elija las playas de la región de Minho, templadas por el ambiente hospitalario y los buenos aires de sierras y bosques. Por toda la costa puede elegir entre arenales sin fin o ensenadas abrigadas, ideales para los enamorados.
También tenemos las cosmopolitas en los alrededores de Lisboa, la capital del mar o las de una belleza salvaje en las costas del Alentejo.
De las playas del Algarve seguro que ya ha oído hablar. Por ello, sólo le recordaremos que cuenta con tres mil horas de sol al año, 150 km de playas para todos los gustos y algunos resorts de ensueño.
Si tiene espíritu deportivo, le ofrecemos mares luminosos para bucear, como en las Islas Berlengas y olas con marca ya acuñada por los entusiastas de surf y de windsurf de toda Europa.
En los pueblos costeros es, desde luego, donde mejor nos podrá conocer, ya que aquí guardamos las tradiciones de pesca y de la vida en el mar. Y como punto final, le aconsejamos disfrutar del placer de tratarse bien. En Portugal comerá el mejor pescado del mundo, que es el de nuestra costa.