Venga durante todo el año, aunque con el calor del verano parezca más alegre. La tradición de las fiestas paganas del solsticio junto con las fiestas religiosas son dos de las muchas formas de conocer el alma portuguesa.
Nos gusta salir a la calle a celebrar. Los santos populares y la devoción a Nuestra Señora merecen las fiestas más alegres y auténticas. Hay música, baile, mucho colorido y calles cubiertas de flores. La Fiesta de las Flores en Madeira o las celebraciones del Espírito Santo en las Azores le sorprenderán.
Traiga a su familia en Semana Santa o Navidad, únase a la nuestra y asista a las ceremonias tradicionales. La fiesta también se celebra en la mesa. Reunir a los amigos y degustar las especialidades de la temporada es un festín al que no puede renunciar.
Y quédese en fin de año. Los fuegos artificiales dan las doce campanadas. Los fuegos de la isla de Madeira son los más deslumbrantes, con un cielo cubierto de luz y color. Tendrá suerte si está en el mar. Es un momento que queda registrado en la memoria.