Alojamientos únicos, enmarcados en espacios rurales y erguidos en medio de la naturaleza, los montes alentejanos son excelentes lugares para descansar. Casas encaladas de blanco con zócalos azules u ocre, a menudo pequeñas aldeas, en plena llanura, en medio de la naturaleza, con campos de cereales en los que se pierde la vista.
En el Alentejo, el Turismo Rural se hace sin prisas. Tiene como principal inspiración arquitectónica el aprovechamiento de antiguos cortijos, denominados montes. Fincas que hoy son vestigio y testimonio de lo rural de algunas aldeas de esta región portuguesa.
En el Bajo Alentejo, encontrará montes para todos los gustos, muchos con actividades diversas que llenarán sus días de vacaciones en familia: paseos a pie, a caballo o en bicicleta, ski acuático en pantanos y embalses. Aquí dejamos algunas sugerencias: Monte do Chora Cascas (Montemor-o-Novo), Casa de Peixinhos (Vila Viçosa) y Herdade da Negrita (Moura).
Aproveche, también, para conocer la riqueza histórica y arquitectónica bien preservada de la región, visitando las ciudades de Évora, Estremoz, Vila Viçosa y Beja o siguiendo la Ruta de los Vinos del Alentejo.