El Convento de Cristo albergó la Orden de los Templarios, que en Portugal se transformaría en la Orden de Cristo. El Infante D. Henrique, mentor de los Descubrimientos portugueses, fue gobernador de la Orden de Cristo, razón por la que el Convento fue recuperado por D. Manuel I, que lo dotó de todo el esplendor arquitectónico, que hoy todavía conserva. Por estas razones, el Convento es una de las obras de mayor relevancia de la Historia del Arte portugués y ha sido clasificado Patrimonio Mundial.
Sin embargo, otros monumentos merecen ser visitados en Tomar, tales como las góticas Iglesias de Santa Maria do Olival y la de San Juan Bautista.
Muy cerca del Convento visite el romántico Bosque de los Siete Montes, ideal para dar un paseo relajado, así como el Parque de Mouchão. Los jardines de este parque, en el centro de la ciudad, son un lugar fresco y pintoresco, a orillas del río Nabão, que aporta a Tomar una gran seducción.
No muy lejos de la ciudad, cuenta con otro lugar de igual atractivo: el pantano de Castelo do Bode, donde puede embarcarse en un tranquilo crucero con comida abordo o, si tiene gustos más radicales, optar por diversos deportes náuticos.