Porto es una ciudad antigua que dio nombre a Portugal y a un vino famoso en todo el mundo: el vino de Porto. Pero Porto también es una ciudad espiritualmente barroca.
Aquí encontrará una iglesia que le deslumbrará: la Iglesia de San Francisco, con su interior totalmente revestido en oro.
La enorme riqueza generada por el descubrimiento de minas de oro y piedras preciosas en Brasil, y las maderas halladas en los nuevos continentes, permitieron crear obras de esta envergadura.
La Iglesia do Carmo (del Carmen), con un exterior revestido de azulejos azules y blancos, la Iglesia de Santa Clara, una armoniosa combinación de talla y azulejo, y la Torre de los Clérigos (obra maestra de Nicolau Nasoni), ex-libris de Porto, son otros de los mejores ejemplares del barroco en esta ciudad que no debe perderse.