En el paisaje se impone la vega, donde pastan toros y caballos. Por ello, todo el Valle del Tajo es escenario de fuertes tradiciones ligadas al arte del toreo, bailes y músicas populares - como el fandango - y a los coloridos trajes de los "campinos".
Si es aficionado, visite las plazas de toros, las yeguadas y las ferias y fiestas que se llevan a cabo en los atractivos pueblos ribereños. En la Feria del Caballo, en Golegã o en la Feria Nacional de Agricultura, en Santarém, podrá asistir a corridas de toros muy concurridas. En Vila Franca de Xira, visite las ganaderías en las que se crían toros de lidia, o el Centro Ecuestre de Lezíria Grande, con su famoso caballo lusitano.
Toda la región es rica en patrimonio arquitectónico y artístico, y podrá visitar sus monumentos, iglesias y museos.
No se pierda el castillo de Almourol, en una pequeña isla en medio del río, y localidades vecinas como Constância o Abrantes, de cuyo castillo, en lo alto, disfrutará de una vista panorámica que se pierde en el horizonte.
Toda la región es una invitación a dar paseos a pie, a caballo o en barco por ríos y pantanos. Puede pues practicar también la pesca deportiva, piragüismo y otros deportes náuticos.
Finalmente, vale la pena recorrer las fincas y bodegas que, en la Ruta del Vino de Ribatejo, nos muestran la tradición vinícola de la región. Pruebe también su deliciosa gastronomía.