La marina de Horta, un icono para quien cruza el Atlántico, es famosa entre los navegantes de todo el mundo. Resguardada y segura, está enmarcada en un archipiélago que conserva la pureza de la naturaleza, el verde de los bosques, los pastos y la limpidez del agua. También es conocida por los dibujos de las paredes del muelle, fruto del ingenio y de la imaginación de muchos "lobos de mar" que han pasado por allí, una auténtica galería al aire libre que la convierte, posiblemente, en la marina más colorida del planeta. No se vaya, sin embargo, sin dejar también su marca aquí, ya que la leyenda dice que quien desafía a esta tradición encontrará malos vientos en el mar.
En tierra, aproveche para visitar el Museo de Scrimshaw, las características esculturas sobre hueso y marfil de cachalote, o salga en coche a descubrir la isla, el paisaje árido del volcán de los Capelinhos y el magnífico escenario de la Caldera. La observación de delfines y ballenas que pasan frente a las costas de la isla es algo que no debe perderse y además podrá bucear en las aguas cristalinas que rodean la isla. Al finalizar la jornada, pase a tomar un gin tonic en el Peter’s Café Sport, emblema de la ciudad.