Diríjase hacia el Sur y siga las carreteras secundarias. El pretexto para este viaje es visitar las aldeas y pequeños pueblos, que todavía mantienen las costumbres y productos regionales de calidad. Los ambientes son tranquilos y el tiempo da para descansar, saborear la naturaleza y conocer el patrimonio.
Aprenda las historias de los monjes caballeros de Flor da Rosa y aprecie el paisaje desde el castillo de Evoramonte. Monte en bicicleta en Telheiro, escuche el cante alentejano en Pias, y zambúllase en el mar tras visitar Santa Susana.
Son ideas para pasar el tiempo. Empiece por una u otra pero póngalas en práctica todas. Sobre todo no deje de pasar unos días tranquilos en la calma del Alentejo.
Para dormir plácidamente, en todas las aldeas encontrará la hospitalidad de las casas de Turismo en el Espacio Rural y una gastronomía elaborada con los sabores de la tierra.