A lo largo de las vastas extensiones de arenales que acompañan los perfiles del mapa de Portugal, le ofrecemos un conjunto de campos de golf cuyos recorridos siguen la línea de la costa, con el mar como telón de fondo. Le ofrecen las más diversas situaciones de juego, desde jugar encima de los acantilados hasta repentinos cambios de viento. Por lo general, se encuentran en áreas donde se ha pretendido mantener la vegetación natural de la región y contribuir a su vida animal, por lo que algunos de ellos representan auténticos santuarios de la naturaleza.
En el Algarve, desde el hoyo 16 del Campo Royal (Vale do Lobo), que es el hoyo más fotografiado de Europa, se puede disfrutar de una magnífica panorámica sobre el arenal blanco y el azul del mar de la playa de Falésia, y divisándose además, al fondo, Vilamoura. Es un par 3 que requiere un golpe de 218 metros sobre tres acantilados.
Integrado en un área protegida al sur de Setúbal, el recorrido de Tróia esta rodeado de pinares y acompañado por la franja costera del estuario del río Sado y el mar. El arquitecto Robert Trent Jones sacó el máximo partido a este campo utilizando el relieve original del terreno, situado sobre dunas, y haciendo de la arena el principal obstáculo.
Los segundos nueve hoyos del campo de Praia d'El Rey, discurren a lo largo de la costa, donde en ocasiones se puede gozar de magníficas vistas de las islas Berlengas, con un inmenso mar azul de fondo, en ocasiones plateado por el reflejo del sol.
Junto al mar, la gastronomía tiene un sabor distinto, los colores otra tonalidad, los aromas otro perfume y los sonidos suenan diferente. En definitiva, todas las condiciones para que se concentre en su juego.