En las islas de las Azores y de Madeira le esperan campos en escenarios de ensueño, desafíos de montaña, vistas increíbles sobre el mar. Aunque su pasión por el golf le haya llevado a conocer bellos escenarios de la naturaleza, es poco probable que los haya encontrado tan espectaculares como en las islas portuguesas en medio del Atlántico.
A Madeira la llaman "jardín flotante". El clima subtropical hace crecer por todas partes una variedad asombrosa de flores de todos los colores. Es aquí donde está situado el bosque Laurissilva, de millones de años de antigüedad y con estatuto de Patrimonio de la Humanidad. La media anual de temperatura, de entre 18 y los 25º C es la ideal para jugar en sus campos de montaña con espectaculares vistas sobre el Océano Atlántico y la animada ciudad de Funchal, la capital de la isla.
Las islas de las Azores, la frontera más occidental en tierra europea, son muy verdes, tremendamente bellas, y aquí las palabras "contaminación" y "estrés" son desconocidas. De las nueve islas que forman el archipiélago, S. Miguel y Terceira tienen campos de golf, rodeados por una increíble belleza natural, donde crecen majestuosos cedros de Japón. En Terceira, la ciudad de Angra del Heroísmo, que fue escala universal entre el viejo y el Nuevo Mundo, es Patrimonio de la Humanidad. Hasta la superficie de las aguas emergen ballenas que agitan en el aire sus enormes colas. Ir a observarlas es un programa fantástico para los intervalos de su juego.