Alentejo fue en otros tiempos una gran región productora de trigo. En los bosques de alcornoques y olivos, grandes piaras de cerdos pastaban en la llanura. Por eso, el pan, el cerdo y el aceite son la base de una de las cocinas más sabrosas de Portugal, y que las hierbas perfuman con aromas de campo.
La sopa es el plato principal; puede ser fría como el gazpacho, pero el pan es obligatorio en la sopa de cazón, de bacalao o de tomate con longaniza, en las migas que acompañan al cerdo, el guiso de cordero o en una sencilla 'açorda' (sopa de pan) alentejana. Pruebe estos manjares en cualquier restaurante de Estremoz, Évora o Beja, o bien un plato de caza, muy típica también de la gastronomía de Alentejo, ¡y vivirá un momento de verdadero placer!
Momentos que también puede encontrar en el litoral, donde los pescados y mariscos cobran un sabor particular. ¿Ha oído alguna vez hablar de la calidad del pescado del sudeste del Alentejo? Pues no sabe lo que se pierde....
Igual que no debe perderse los quesos y la repostería conventual. Entre los quesos, los más apreciados son los de Nisa, de Serpa y Évora, y nada mejor para acompañarlos que probar un tinto de Borba, Redondo, Reguengos o Vidigueira. Y en cuanto a los dulces... Bueno, había muchos conventos en Alentejo y el trabajo de las monjas, juntando huevos con azúcar y almendras, ¡era una canción de alabanza a Dios!
Siga nuestro consejo y luego no diga que no le hemos avisado...