En las extensas sierras de alrededor Viriato venció a las poderosas legiones romanas. El caudillo lusitano y héroe más antiguo de los portugueses es recordado en una estatua en la Cava de Viriato, enigma para los arqueólogos.
Pero es en torno a la plaza de la Catedral donde late el corazón de Viseu. Por ello, aquí le cautivarán varias cosas: las obras del admirable Vasco Fernandes (Grão Vasco) en el museo que lleva su nombre, la original bóveda de la Catedral, "atada" con gruesas cuerdas y nudos de piedra, arte de los Descubrimientos en esta ciudad lejos del mar, sus claustros y su fabuloso tesoro, la alegre fachada rocaille de la iglesia de la Misericordia.
Recorra las calles por donde paseó el Infante D. Henrique, el Navegante, que vivió aquí y donde fue nombrado Duque de Viseu.
En la calle Escura, gárgolas y ventanas góticas nos observan desde las casas del siglo XVI. Sigue por la tortuosa calle Direita, llena del bullicio del comercio tradicional. Las Cuatro Esquinas, donde se erguía una de las puertas de la muralla medieval, será la encrucijada donde todos los caminos llevan a nuevos descubrimientos.
Al anochecer, descubra la casa donde nació el rey D. Duarte, hermano del Navegante, mas adelante la Porta do Soar abierta en la antigua muralla, otra calle va a desembocar a la sombra de los tilos del "salón de visitas" de la ciudad, la Praça do Rossio.
Los aires de la sierra, los buenos vinos de la región, la gastronomía regional, todo el inmenso patrimonio van a unirle a la "noble ciudad de Viseu".