Montañas imponentes, valles floridos con el mar al fondo, aire puro y una gastronomía saludable. ¿Necesita más razones para pasar una semana de vacaciones con los niños en Madeira? En pleno Océano Atlántico, descubra una isla con ambientes acogedores y excelentes condiciones climáticas con temperaturas agradables todo el año.
De los más pequeños a los adolescentes, lleve a sus hijos a pasear por las "levadas", a montar a caballo en Santo da Serra o a ver el paisaje desde el teleférico. Hay mil y una actividades para hacer con ellos, historias y tradiciones para enseñarles, picnics en familia en uno de los parques para merendar con panoramas que no puede perderse.
Y reserve mesa en un restaurante típico para probar los "petiscos" insulares: del bife de atún a los filetes de pez sable negro o a la "brocheta" de ternera, y los helados caseros de frutas tropicales.
Recorra a pie las calles antiguas de esta ciudad, con casas e iglesias enmarcadas en basalto negro. Y diviértase al final del día con la animación de la marina de Funchal.
Sepa además que en esta isla, a cerca de una hora y media de avión desde Lisboa, existe una enorme variedad de alojamiento, desde los hoteles de lujo a las casas de turismo o casas rurales, con un servicio más íntimo.