El edificio más antiguo de este conjunto monacal, la Charola, data de finales del siglo XII. Su origen es sirio aunque a lo largo del tiempo sufrió varias intervenciones que culminaron en la maravillosa obra manuelina, que mereció la clasificación de Patrimonio Mundial por la UNESCO.
En tiempos del rey D. Manuel I, la Charola fue adaptada como capilla-mayor, abriéndose en la época el deslumbrante pórtico renacentista, en el que se representa la coronación de la Virgen. La auténtica perla para quienes visitan el Convento de Cristo es la famosa Ventana Manuelina de la Sala del Cabildo.
El Bosque Nacional de Siete Montes rodea y cerca el Convento de Cristo.
Buen ejemplar de jardín romántico tardío, que conjuga zonas abiertas con otras de densa sombra y caminos serpenteantes. El bosque todavía guarda vestigios arquitectónicos del siglo XVII y cuenta asimismo con un circuito de mantenimiento para hacer ejercicio físico.
No salga de Tomar sin conocer el Castillo de los Templarios, Casa-Madre de la Orden Militar del Temple y ejemplar de arquitectura militar del siglo XII.
Además de haber presenciado las luchas de la Reconquista Cristiana, la ciudad también conserva un interesante testimonio de la religión hebrea, la Sinagoga de Tomar. En nuestros días sirve de sede al Museo Luso-Hebreo de Abraão Zacuto.