Por eso le proponemos auténticos placeres entre los que podrá elegir el que más le seduzca.
¿Por qué no instalarse en un resort de lujo, para poder disfrutar de las delicias de un servicio de excepción? ¿Ha pensado en un spa, con programas de belleza y recuperación de su equilibrio natural? Pues déjese caer en la tentación del lujo y ceda a la ociosidad y a la buena vida?
Mientras, ya tendrá hambre. Si todavía no conoce bien la cocina portuguesa, amigo mío, no sabe lo que se está perdiendo.
Son muchos los platos dignos de un buen gourmet, pero puede quedarse con pescados y mariscos y no se arrepentirá.
¡Ah, el postre es obligatorio, ya que nuestros dulces conventuales son una dulce tentación! Dicho sea de paso, nuestros vinos son un secreto bien guardado, pero hacemos con usted una excepción. Puede estar seguro que encontrará uno adecuado a su comida.
Antes de regresar no sea avaro y compre todos los regalos que le tentaron. Ya verá que agradecidos le quedarán.
En Portugal hay un dicho "lo bueno hace daño o es pecado". ¿Alguna de nuestras sugerencias le ha hecho daño? Sólo le faltaría irse con envidia de no vivir aquí, y entonces completaría los pecados capitales...