Principal imagen turística de las Azores, el Valle de las Furnas tiene un paisaje único, proporcionando momentos de relajación y romanticismo. Lo atraviesan dos caudalosas riberas, una de agua fría y otra de agua caliente, teñidas por el hierro en suspensión.
En esta zona de rara belleza natural, aquí y allá, pequeños detalles llaman la atención del visitante. En la orilla de la ribera caliente se cultivan estupendas batatas. También destaca el obelisco cuya construcción dispuso el Marquês da Praia y Monforte. La zona de las Caldeiras constituye una de las curiosidades más apreciadas por los turistas. En esta autentica "cocina natural" es posible probar un sabroso cocido de carne o bacalao. ¡No podrá parar de comer!
El Parque Terra Nostra también merece una visita, un maravilloso un Jardín integrado en un hotel inaugurado en 1933, que representó la primera apuesta estructurada del turismo azoriano.
Este paraíso se remonta al s. XVIII, con las plantaciones de Thomas Hickling, un americano que en 1769 decidió hacer fortuna en San Miguel y, tuvieron continuidad en el s. XIX, en la pintoresca localidad de Furnas. Es una imagen romántica con lagos ondulados donde nadan blancos cisnes, caminos sinuosos, flores, alamedas de árboles exóticos centenarios y silencio, haciendo del parque un paraje maravilloso.
Complete su visita y conozca el Parque de las Furnas, con su piscina de agua termal caliente, integrado en un complejo turístico donde puede cultivar su forma física, en un campo de Golf o en una pista de tenis.