La aldea surge en la curva de la carretera, como un pequeño Belén anidado en el fondo de una montaña.
Toda construida en pizarra, casas y calles, forma una bella mancha uniforme interrumpida por el azul fuerte de las ventanas y puertas de algunas casas. Se dice que esta nota de color disonante tuvo su origen en el hecho de que la única tienda de la aldea sólo disponía de pintura azul y por su aislamiento no era fácil ir a comprar a otros lugares.
Ha sido en realidad el aislamiento lo que ha preservado intactas las características de este antiquísimo pueblo.
De este conjunto de pequeñas casas de dos plantas destaca la encantadora iglesia matriz en honor a Nuestra Señora de la Concepción, toda calada en blanco, con sus singulares contrafuertes cilíndricos, que la población levantó a inicios del siglo XIX con su aportación en oro y dinero.
Dada su ubicación escondida en el fondo de la sierra, Piodão fue en otro tiempo guarida ideal de huidos de la Justicia, y se cree que aquí se refugió uno de los asesinos de D. Inês de Castro, que logró escapar a la furia de D.Pedro.