Extienda su toalla en las finas arenas de propiedades terapéuticas y relájese. Tome un baño de mar y refrésquese en las aguas cristalinas de este lugar de excepción.
Descanse. Pero si desea actividad, tiene a su disposición la posibilidad de practicar varios deportes, como el surf, kitesurf, parasailing o buceo.
Alquile una moto, un jipe o una bicicleta y recorra la isla. Vaya donde le lleven los caminos.
Conozca el lado salvaje de esta isla, que todavía tiene mucho por explotar turisticamente.
Salga a cenar a uno de los restaurantes de la isla. Disfrute del lujo de ser recogido en el lugar donde quiera que esté. Pruebe las famosas espetadas (brochetas) o un pescado a la parrilla acompañado con torta de maíz frita.
Y al final de su estancia verá que querrá volver.