En las bodegas de Gaia, pruebe el vino de Porto y conozca todos los vericuetos de su producción. Viejas tradiciones explican la simbiosis del río, la tierra y el vino, demasiado valioso para ser disfrutado solo.
Desde el mirador de S. Leonardo da Galafura, la dulzura del río inspira sentimientos de ternura. Puede tomar el histórico tren de vapor y, en buena compañía, deleitarse con la belleza de la viña trepando por escalones de pizarra.
En Pinhão piérdase en el ambiente de afectos y nostalgia revivido por los bellos azulejos de la estación. En la orilla sur, entre en un paisaje de bosques de robles con una fuerza salvaje. Con una vista incomparable sobre el río, el mirador de S. Salvador do Mundo es lugar de fiesta y amoríos: en la romería anual, las muchachas casaderas creen que encontrarán novio si hacen nudos en las retamas del camino.
A finales del Invierno, el río se ve envuelto por el velo blanco de los almendros en flor se sus dos orillas. El calor de la tierra y del sol hace madurar frutos y calienta los corazones enamorados. Ya en otoño, las vides se tiñen de oro y rubí; y el paisaje, con las vendimias y la alegría de las gentes, invita al romance.
Duerma acunado por la seducción de la naturaleza en fabulosos balcones sobre el Douro, como la Vintage House en Pinhão, o el Solar da Rede, cerca de Mesão Frio, y visite una finca donde se producen los magníficos néctares de la región.