En una plazoleta conocida por los inusuales nombres de dos santos portugueses, Próculo y Hilarião, se encuentra la iglesia gótica de Santa María.
En el exterior se eleva la torre del campanario, independiente del cuerpo del templo, en el que todavía se pueden vislumbrar las ruinas de una base cilíndrica, que nos lleva a suponer que la iglesia cristiana substituyó a la mezquita islámica cuando mudaron los vientos de la Historia peninsular. El bonito portal manierista está enmarcado por dos columnas en las que se apoyan las estatuas de S. Pedro y S. Pablo.
En el interior, las tres naves con arcadas soportadas por elegantes columnas decoradas conducen a la capilla mayor revestida de azulejos del s. XVII, panteón de la familia Mello, donde reposa D. Guiomar de Melo, que fue doncella de honor del Emperador Carlos V y aya de Felipe II. El techo de la nave central está decorado con una pintura del s. XVIII, de gran belleza.
El s. XVIII añadió a la austeridad de la arquitectura gótica la exuberancia dorada de la talla barroca que reviste una de las capillas del lado derecho y el altar.
También hay que mencionar la bella Torre gótica del Reloj. |