Son las tapicerías de Portalegre, obras únicas que reproducen a la perfección la sutil tonalidad de la pintura o del dibujo, que puede ser de un pintor portugués, de Le Corbusier o de Jean Lurçat, quienes quisieron ver obras suyas materializadas en este arte. Ubicado en un palacete noble, el Museo de la Tapicería es una visita imprescindible en su paseo por ciudad. La existencia de tantos palacios barrocos, de sobria elegancia, que podrá apreciar en las calles de la ciudad vieja, son consecuencia de la prosperidad de la que gozó la tradición textil en los s. XVII y XVIII.
Algunos de los más bellos monumentos de Portalegre se deben a la Iglesia, como el convento de S. Bernardo. Cuando el rey Filipe II visitó el sepulcro que su fundador, el obispo D.
Jorge de Melo había ordenado en vida que se esculpiese, siendo uno de los más bellos y faustosos de Portugal, exclamó "gran jaula para tan pequeño pájaro". Estamos seguros que estará de acuerdo con las palabras del rey y, después, le queda mucho por ver en Portalegre. Por ejemplo, la gran Catedral, que en el interior exhibe un conjunto único de pintura portuguesa de los s. XVI y XVII y azulejos con historias bíblicas. O la casa donde vivió José Régio, profesor y figura literaria del s. XX, de gran sensibilidad. Aunque sea un museo, el poeta quiso que el interior no fuese modificado. Déjese invadir por este ambiente y conozca las curiosas colecciones de arte sacro y popular que constituyeron una de las grandes pasiones de su vida.