En Aveiro déjese deslumbrar por los colores de la ciudad, con el blanco de las salinas en la Ría, salpicada por los colores barcos que transportan sargazos, y no deje de probar los huevos dulces envueltos en obleas con formas marinas. Báñese en el azul límpido de la playa de San Jacinto, en plena reserva natural de las dunas de San Jacinto, o pase el día en la playa de Costa Nova, donde todavía se conservan las características casas de madera pintadas con rayas de vivos colores.
Un poco más al sur, llene sus pulmones en una playa rodeada de pinares - la playa de Palheirão. Justo al lado se encuentra Quiaios, localidad donde puede practicar parapente, lindando con Figueira da Foz donde le espera una animada vida nocturna.