La Costa Azul abarca 50 mil hectáreas de áreas protegidas, entre las cuales, se encuentra el Parque Natural de la Sierra de Arrábida y las zonas húmedas del Tajo y del Sado.
Esta costa le ofrece playas de arena blanca con kilómetros de extensión, flanqueadas por dunas y acantilados.
Un poco más al sur, deléitese con la grandiosidad de la Sierra de Arrábida, sus playas y su parque natural. Entonces, entenderá porque se fijaron en ella los frailes Arrabidinos Franciscanos.
Esta es una región privilegiada para los amantes de la naturaleza y de su conservación. Aquí confluyen dos importantes estuarios, el del río Sado y el del río Tajo, dando lugar a zonas húmedas que proporcionan vida salvaje y equilibrio ecológico.
Es un hábitat perfecto para diversas especies de peces, aves migratorias e, incluso, hábitats agrícolas de características muy particulares.
Haga un crucero en el estuario del Sado y, con toda probabilidad, tendrá un encuentro con el símbolo de este magnífico estuario, los delfines, de una especie única en Portugal.
Déjese seducir por los extensos arenales oceánicos y el mar tranquilo y aproveche para nadar con estos simpáticos mamíferos.