Junto a su belleza natural, Madeira le ofrece otra belleza no menos sorprendente: la gran obra de su sistema de riego - las Levadas.
Estos cursos de agua son el documento vivo del esfuerzo titánico de los antepasados para distribuir por cuestas y valles el abundante agua que brota de manantiales en la cima de las sierras.
Además de los recorridos pedestres que nos proporcionan, las levadas son a veces las únicas vías de acceso a algunos lugares tan aislados, que sin duda merecen una visita.
Adéntrese un poco y salga de las carreteras principales. Explore el alma de la isla recorriendo algunas de estas levadas. Su esfuerzo se verá recompensado descubriendo bellísimas vistas panorámicas y paisajes de ensueño.
Camine entre levadas y veredas y disfrute de los mejores panoramas que la exuberante naturaleza de Madeira proporciona. Auténtico tonificante contra la rutina.