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El litoral alentejano

Uma viagem pelo litoral Alentejano
Foto: Turismo do Alentejo
Foto: Turismo do Alentejo

Para no perderse
  • cenar viendo la puesta del sol
  • comer pescado fresco
  • recorrer uno de los caminos de los pescadores señalados por la Ruta Vicentina
  • ir a Sines durante el festival de Músicas del Mundo
  • aprovechar el Festival del Sudoeste para conocer el litoral
  • recorrer la costa en auto caravana

Entre la desembocadura del río Sado y Zambujeira do Mar, el litoral alentejano sorprende por tratarse de una zona costera muy bien conservada, con pequeños paraísos de sol y playa, gente amable y buena gastronomía.

De Troia a Sines

Podemos llegar a Troia por Alcácer do Sal o en ferry desde Setúbal, atravesando el estuario del río Sado. Nada más llegar, la península de Troia tiene mucho por descubrir. Podemos jugar al golf, tomar unas clases de surf, dar paseos por la playa u observar delfines. Así como dar unos paseos para conocer el patrimonio cultural de la región, como a aldea palafítica de Carrasqueira y las ruinas romanas de Troia que nos también nos muestran que hace dos mil años esta ya era una zona muy rica en recursos naturales.

Después de Troia, Comporta es un lugar muy apreciado para ir a la playa con la familia y que cuenta con buenos restaurantes. Estamos en una región de arrozales y, por eso, los platos confeccionados con arroz son una especialidad que no se puede perder.

Hasta Sines la costa es una continua extensión de arena, con playas tan agradables como las de Pinheirinho y de Galé, por ejemplo. En Melides y en Santo André, según le apetezca o las actividades que prefiera, puede escoger entre playas marinas y lagunas. Son buenos lugares para practicar el piragüismo o el windsurf.

Sines es una de las ciudades más importantes del litoral alentejano y también es un puerto industrial y un cabo de mar, que lo convierten en un punto de parada natural para quien visita la región. Puerto pesquero con tradición, aquí nació Vasco de Gama, el gran navegante. Tal vez sus viajes inspiraron el Festival de Músicas del Mundo que aquí se celebra todos los años a principio del verano.

De Sines a Zambujeira do Mar
Desde el puerto de Sines este paraíso natural de arena se transforma y las suaves bahías se alternan con playas más pictóricas, con formaciones rocosas. Entre todas ellas, las playas de São Torpes, Morgável y Vale Figueiros merecen una parada con más calma en compañía de toda la familia. La gran riqueza de paisaje subacuático de esta zona también es muy apreciada para la práctica del submarinismo.


Ilha do Pessegueiro, Porto Covo © Rota Vicentina

Camino de la playa podemos encontrarnos pequeños refugios para comer pescado en pueblos que se asoman al mar. Como Porto Covo, pintoresca aldea de pescadores, que nos recibe en una bonita plaza rodeada de casas bajas. La playa resulta muy acogedora y desde su pequeño puerto, con coloridos barcos, podemos llegar a la isla de Pessegueiro, que se ve de frente en el mar.

Seguimos hasta Vila Nova de Milfontes, en la desembocadura del río Mira. Entre la playa oceánica y el río, le sugerimos paseos en barco o en piragua para pasar unos momentos divertidos con los amigos. Incluso se puede remontar el río y llegar a Odemira.

Almograve, entre escarpas y dunas rojizas, es un refugio y una de las playas más apreciadas para la práctica del surf y del bodyboard. Partiendo del pueblo se puede realizar un recorrido por el campo hasta la playa, pasando por dunas y formaciones rocosas con millones de años. 

Más al sur, el cabo Sardão es un lugar agreste pero también un deslumbrante mirador sobre la recortada costa. Es el único lugar del mundo en el que la cigüeña anida en los acantilados.


Zambujeira do Mar © Shutterstock - Francisco Caravana

Este estimulante viaje sigue hacia Zambujeira do Mar, con más playas para descubrir. Aquí, al igual que en el resto de la costa, los surfistas encuentran excelentes olas para perfeccionar su estilo y divertirse.

Pero no solo de playa vive el litoral alentejano. Al sur de Sines, entramos en el Parque Natural del Sudoeste Alentejano y Costa Vicentina, con muchas opciones para realizar recorridos a pie y en bicicleta de montaña. Los diversos caminos señalados a lo largo de los 450 km que forman la Ruta Vicentina, entre Santiago do Cacém y el cabo Cabo de San Vicente, son una buena forma de conocer la región, entrar en el día a día de sus habitantes y vivir otras experiencias más cercanas a las costumbres y a las tradiciones del lugar.


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